Cambiar el bombín, o cilindro, de la cerradura es de lo que más hacemos en este oficio. También es de lo que más gente se anima a hacer por su cuenta. A veces sale bien. Otras, no tanto.

No vamos a decirte que nos llames siempre. No hace falta. Si tu cerradura es estándar y tienes algo de maña, puedes hacerlo tú. Lo que sí te vamos a explicar es cómo se hace de verdad, qué fallos nos encontramos cuando nos toca rematar un cambio a medias y en qué momento conviene dejar el destornillador quieto y coger el teléfono.

Las herramientas que de verdad hacen falta

No necesitas un maletín profesional. Para un bombín de perfil europeo, que es el que llevan casi todas las puertas de entrada, te basta con esto:

  • Un destornillador de estrella: para quitar el tornillo de fijación. Comprueba que la punta encaja bien en la cabeza del tornillo o acabarás pasándolo de rosca.
  • Una cinta métrica: sin medir no se compra nada. Nada a ojo.
  • La llave de la cerradura actual: sin ella no podrás sacar el bombín.

Con eso sobra. Si el pomo interior va sujeto con un tornillo prisionero, quizá necesites una llave Allen pequeña, aunque no es lo habitual.

El proceso paso a paso (y el truco de la leva)

El mecanismo es sencillo. Pero tiene un punto clave que, si no lo conoces, te puede volver loco.

  1. Abre la puerta. Nunca trabajes en la cerradura con la puerta cerrada. Parece obvio, pero pasa.
  2. Localiza el tornillo de fijación. Está en el canto de la puerta, a la altura de la parte baja del bombín. Es un tornillo largo que atraviesa la cerradura y sujeta el cilindro en su sitio. Quítalo del todo.
  3. Mete la llave y gírala. Aquí está el truco. El bombín no sale si no giras la llave un poco, entre 15 y 25 grados hacia un lado u otro, hasta que la leva, esa pestaña que sobresale del cilindro, quede alineada con el cuerpo. Notarás que, al llegar a ese punto, el bombín ya se mueve.
  4. Saca el bombín. Empuja con suavidad desde el lado contrario o tira de la llave. Debería salir sin resistencia. Si se atasca, mueve la llave un milímetro a cada lado hasta dar con el punto exacto.

Ya está fuera. Ahora viene lo importante.

Cómo medir bien el bombín para no equivocarte

Aquí falla casi todo el mundo. Un bombín mal medido o no entra o, lo que es peor, deja tu puerta expuesta. La medida se toma siempre desde el centro del agujero del tornillo de fijación hacia cada extremo.

Verás que el bombín no es simétrico. Una medida común es 30 × 40 mm: desde el centro del tornillo hay 30 mm hacia un lado y 40 mm hacia el otro. Apunta la medida total (en este caso, 70 mm) y también las parciales. El lado largo suele ir hacia fuera, pero compruébalo en tu puerta antes de comprar.

El peligro de un bombín que sobresale

Compra uno de la misma medida exacta. Nunca instales un bombín que sobresalga más de 2 o 3 mm por el lado exterior de la puerta. Un cilindro que asoma se parte con una mordaza de presión en muy poco tiempo y casi sin ruido. Es de los métodos de robo que más vemos. Si el tuyo ya sobresale, aprovecha el cambio para corregirlo.

La instalación: prueba antes de cerrar

Para montar el nuevo, repite los pasos al revés:

  1. Mete la llave en el bombín nuevo y gira hasta que la leva quede alineada.
  2. Introdúcelo en el hueco de la puerta hasta que coincida el agujero del tornillo.
  3. Coloca el tornillo de fijación y apriétalo sin pasarte. Firme, no reventado.
  4. Prueba con la puerta abierta. Gira la llave varias veces, echa y quita los pestillos, comprueba que todo va suave. Solo cuando lo tengas claro, cierra y vuelve a probar desde fuera.

Cuándo es mejor no tocar y llamar a un cerrajero

Hay casos en los que hacerlo tú puede acabar en un problema bastante mayor. Llámanos si:

  • El tornillo de fijación está pasado de rosca u oxidado, o se ha partido. Sacarlo sin la herramienta adecuada puede dañar la cerradura entera.
  • La cerradura es de gorjas o de alta seguridad. Son mecanismos más complejos y un mal montaje puede dejarlos inservibles.
  • El bombín no sale. En Cádiz lo vemos mucho: la humedad y el salitre griparan los mecanismos con los años. Forzarlo puede romper la cerradura por dentro.
  • La puerta es acorazada. Suele llevar escudos de protección y piezas específicas que exigen un desmontaje particular.
  • Has perdido todas las llaves. Sin llave no puedes alinear la leva, así que toca usar otras técnicas.

En una puerta de madera o blindada corriente, con bombín de perfil europeo, es un trabajo asumible.

Ahora bien, si algo no va como debería, para. Un aviso a tiempo sale mucho más barato que una cerradura destrozada.